Cien colores
Cuando el recuerdo más pequeño
llene mi cabeza con su pena,
no será el cadalso a lo que tema.
Cuando el silencio más profundo
ate mis palabras con cadenas,
no serán cien colores lo que vea.
Cuando tu orgullo apagado
corte de un soplo mis venas,
no será sangre tibia lo que viertan.
Sólo cuando el tiempo en su camino
te levante la condena,
volverán tus ojos, niña,
a brillar con luz sincera.