La mayor basura de la telebasura
Hace no mucho tiempo, llegaron a nuestra televisión programas vacíos, entretenimiento absurdo, información inutil en cantidades masivas. Reality shows y programas de cotilleos, donde el entretenimiento apela a los instintos más bajos del ser humano. Nuestro valioso tiempo desperdiciado en mirar al suelo en lugar de a las estrellas.
Pero la última invención de la televisión va más allá. Toma un cariz grotesco cuando en horario de máxima audiencia nos ofrecen entrevistas con la escoria de la sociedad. Exconvictos, ladrones y calaña de todo tipo contándonos historietas (seguro que información manipulada).
Primero apareció el Dioni, una especie de friky que tal vez a algunos les haga gracia y les parezca simpático. A mi me da bastante asco que un ladrón, aunque sea de bancos, aparezca en la televisión como algo gracioso.
El otro día Roldán contando sus cosas en Tele5, como si el pobre hombre necesitara alguien que le escuchara. Por ahí se dice que se llevó de su entrevista una propinilla de 50.000€
Peor todavía es que próximamente pasará el Cachuli de los cojones a llenarse los bolsillos (dicen que 350.000 € de nada) contando como echaba de menos a la Pantoja y si se le cayó o no el jabón al suelo mientras se duchaba, al más puro estilo Prison Break…
Podemos sumar a esto, entrevistas como la de la zorra a la que defendió Jesús Neira (todavía hospitalizado) cuando iba a ser agredida por su pareja y a la que dieron un programa para explicar lo mucho que quiere a su maltratador y que no necesitaba que nadie la defendiera. Grandísima zorra. Cuatro buenas hostias la tenían que haber dado.
En definitiva, parece que todo vale en televisión y no debería ser así. Desde luego no podemos pretender que solo emita documentales, música clásica y fútbol, pero sí que debería haber un cierto control moral de lo que se emite. Los límites creo que no son tan difusos. Y si no que se lo pregunten a cualquiera de las personas a las que esta gentuza ha perjudicado o a sus familias.
La libertad de expresión se ha convertido en abuso y agresión al ciudadano, y los medios de comunicación hacen oídos sordos. Al fin y al cabo es su propio estercolero.
Parte de la culpa de esta avalancha de podredumbre la tienen los anunciantes. Si mi empresa dispusiera de un presupuesto para anuncios en televisión, retiraría inmediatamente cualquier campaña en un medio que diera protagonismo a la basura de la sociedad, a lo más despreciable del país. O si no, de dónde pensáis que sale el dinero para pagar a esa gentuza?
Otra parte de la culpa la tenemos nosotros, por habernos convertido en devoradores de toda esa bazofia televisiva, aunque nadie lo reconozca.
Con lo fácil que es cambiar de canal… Con lo fácil que es apagar la tele y hacer cualquier otra cosa.