San Juan 2006
Una vez más, un grupo de intrépidos aventureros se acercarán hasta Soria con un mensaje de amor y paz para los oriundos de aquella ciudad. Arriesgando nuestra integridad física por el bien de la humanidad beberemos y desfasaremos hasta que el cuerpo aguante.

Si morimos en el intento, haced que nuestros restos descansen en nuestra tierra, en la Ribera del Duero, donde el vino no es dulce pero emborracha igualmente, donde las mujeres nos hacen menos caso pero son igualmente bellas y simpáticas, donde no existen los ajés pero tenemos bodegas. Allí quiero que mi alma descanse.
Ramén.


