| Subcribir mediante RSS

Supuesta felicidad

Mayo 26th, 2003 | Sin comentarios | Posteado en 2002/03 - El Diario del Oso

Dedicamos toda nuestra existencia a ser felices… Decimos: intentamos ser felices. Pero no es cierto. Lo único que hacemos es pensar en lo que nos falta para alcanzar esa supuesta felicidad, que ni siquiera sabemos si existe realmente.

Crees que soy pesimista? Piensa por un momento en las personas a las que conoces. Mejor piensa en el grupo pequeño de las personas a las que realmente crees que conoces bien. Ahora hazte esta pregunta: Quién es verdaderamente feliz de esa gente? No te parece una respuesta bastante reveladora?

Siempre se dice que los más tontos son más felices. Parece una estrategia para conformarnos con el estado de “no-felicidad” en el que vivimos, porque ninguna persona se cree realmente tonta y de este modo queda justificada totalmente la dificultad de alcanzar esta felicidad.

La felicidad consiste simplemente en un objetivo imaginario que nos hace seguir hacia delante día tras día. Los seres vivos no racionales no tienen ningún concepto como nuestra felicidad. Su objetivo en la vida es la procreación, o lo que es lo mismo: el hecho de perpetuar la identidad genética propia. Pero esto ya no es valido en el ser humano. Hoy en día mucha gente no quiere tener hijos. Algunas personas no quieren ni siquiera tener una pareja. Ciertas parejas prefieren adoptar hijos a tenerlos…

Ante esa carencia de un objetivo último, el hombre se pregunta desde hace muchos siglos: A donde vamos? O lo que es lo mismo: Cual es el significado de la vida? Para qué estamos aquí? Y como semejante cuestión no tiene una respuesta que sea capaz de convencer a nadie nos inventamos cosas como la felicidad.

Todos disfrutamos en algún momento (unos más, otros menos) de unos periodos de tiempo más o menos largos en los que disfrutamos de nuestra existencia. Puede ser estar enamorado, tener un hijo, que tu equipo gane, unas risas con los amigos… Estos momentos se pueden definir como momentos llenos de alegría. El hombre, como ser desconocedor de su fin último en la vida, ha inventado un estado en el que la alegría es absoluta y constante y lo ha bautizado con el nombre de felicidad.

Esa felicidad, sería un estado de completa armonía y alegría. Un estado en el que todos los estimulos provenientes del exterior y los sentimientos provenientes de nuestro interior serían totalmente placenteros. Pero su propia definición hace que la felicidad sea imposible. El ser humano se acostumbra fácilmente a los estímulos .Cualquier estado anímico, tanto positivo como negativo se acaba volviendo neutro con el tiempo. Imagina que te regalan hoy un coche y mañana otro y pasado mañana otro y así sucesivamente… Cuando tuvieras 30 coches, el efecto que produciría en ti un regalo más sería casi nulo… Lo mismo pasa con cualquier estímulo positivo, por lo que para mantener un supuesto estado de felicidad, cada vez necesitaríamos un estímulo mayor, y esto, tarde o temprano se acaba terminando.

La naturaleza del ser humano hace que presentemos equilibrios emocionales dinámicos. Lo que hace que nos sintamos bien o mal no depende tanto de unas condiciones concretas y fijas, sino del estado anterior al momento en el que esas condiciones aparecen.

Conclusiones: si crees que eres feliz, aprovecha tu momento todo lo que puedas, porque tarde o temprano terminará. Si por el contrario te sientes desgraciado, no te desesperes, porque tu momento llegará pronto.