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Soledad

abril 12th, 2003 | Sin comentarios | Posteado en 2002/03 - El Diario del Oso

A veces, la más pequeña de las cosas puede hacer que nos paremos a pensar detenidamente en detalles muy importantes de nuestra existencia.

La soledad es un arma de doble filo. Compañera de camino durante gran parte de mi vida, siempre he recurrido a ella cuando el resto de mis recursos fallaban. Al principio se me hizo complicado darle mi confianza, pero poco a poco descubrí lo rica que puede ser una existencia donde consigues deshacerte de las interferencias que te rodean y puedes sentarte ante tu alma y escucharla en silencio… Al fin y al cabo, es nuestra alma quien nos debe guiar cuando la oscuridad no nos permite mirar un poco más lejos.Muchas veces pensamos que la esencia del ser humano es vivir entre otros seres humanos. Lo que nos hace humanos es la relación con nuestros semejantes. El hecho de estar con alguien por razones que van más allá de la mera reproducción, alimentación y defensa. Algo nos hace relacionarnos entre nosotros, quedar para tomar un café, saludar a los vecinos, ir a un bar, practicar un deporte… Parece obvio pensar que cualquier persona que se aleje completamente de esta pauta de comportamiento presenta algún tipo de trastorno emocional o de la personalidad…

Pero no podemos olvidar que todo lo que percibe nuestro cuerpo se interpreta de forma relativa, es decir, no sabríamos lo que es el frío si no conociéramos el calor, no tendría sentido hablar de luz si no existiera la oscuridad… Del mismo modo, la soledad puede hacernos descubrir matices que no conocemos de nuestra vida en compañía.

Los momentos de mayor soledad de mi vida, los he vivido, paradójicamente, rodeado de gente… Es complicado llegar al fin a la conclusión de que el hecho de estar solo no es tanto una situación espacial como una condición interior.

Si esta noche pudiera pedir un deseo, pediría tener la certeza de saber que en el futuro, podré recurrir a mi soledad cuando lo necesite. Pediría la certeza de saber que ese mismo futuro no me depara una soledad no deseada