Las verdades de las canciones
Te has parado a pensar alguna vez en la cantidad de verdades que dicen las canciones? Y por supuesto no me refiero a “Yo soy tu superman…” o “Ave María, cuando serás mía?“. Me refiero a las canciones de verdad. A las que conjugan a la perfección una música con una historia y los sentimientos que a esa historia acompañaban…
Alguna vez me he encontrado a mi mismo intentando explicar un sentimiento y cayendo en lo que parecen tópicos una y otra vez. Por ejemplo: el brillo de unos ojos me hace desear conocer lo que se esconde detrás de ellos… Si oigo a alguien decir eso es que me descojono de la risa, porque parece sacado de una canción. Pero ahora viene lo más gracioso: me he sorprendido a mi mismo con semejantes pensamientos… Y lo peor de todo es que no he sido capaz de formularlos con otras palabras… Unos ojos bonitos. Un brillo “diferente”. Y la curiosidad de conocer los pensamientos que se esconden detrás de esa mirada…
Durante una larga época de mi vida, Joaquín Sabina parecía conocer todo lo que pasaba por mi cabeza. Muchas de sus canciones parecían escritas basandose en mis sentimientos. Un tiempo después descubrí que la vida no son solo lágrimas y desengaños, sino que hay muchas cosas más. Fue entonces cuando aprendí de las canciones de otra gente que hay muchos valores que merece la pena que sean cantados. Mi querida Sheryl Crow canta:
Can’t you see I’m holding your flag?
The one that you left on the ground
Well, is the world too heavy for you?
If it makes you feel better I’ll carry it too
Por supuesto paso de traducirlo porque pierde toda la gracia. Recoge en tan solo unas palabras la esencia de la amistad.
Que me voy… A lo que me refería es que la canción utiliza un montón de expresiones que ahora parecen vacías o ridículas si las utilizamos. Por ejemplo: tengo el corazón roto (o “partío”), me muero sin ella, echo de menos su olor, acaricio su ausencia…
Y yo me pregunto: es el hecho de que existan esas canciones lo que hace que después asociemos nuestros sentimientos con esas palabras? o bien han conseguido que nuestros sentimientos parezcan sacados de la “SuperPop” o de una fotocopiadora?
Yo lo desconozco, como tantas otras cosas, pero me fastidia asociar las cosas que pasan por mi cabeza con las que puedan venir en las SuperPop o las que canta el mismísimo Sabina. Creo que soy algo más que todo eso y tengo derecho a pensar que mis sentimientos y mis sensaciones son sólo mías, y a pesar de las similitudes, nadie puede sentir ni haber sentido lo que una vez pasó por mi cabeza….