Sadakah
Todos conocemos a Sadakah. A veces es sólo un bebé. Suele ser adolescente, y en algunos casos, es incluso más mayor. El tiempo hace que madure, hace que la podamos distinguir desde lejos, entre el resto de la gente.
Cuando Sadakah deja de serlo, y cambia su nombre por la traición, el dolor aparece en nuestros corazones. Los días se hacen más largos y las noches se llenan de reproches.
Sadakah puede transformarse en algo muy bonito, Hob. Hob es muy diferente a Sadakah, pero a la vez muy similar. Manteniendo identidades separadas comparten el esquema de aquel día que nos hizo sonreir. Es más peligroso, más traicionero, pero cuando sonríe, nuestro corazón se llena de dicha.
Cuando Hob desaparece, normalemente Sadakah también se marcha de nuestro camino. Suelen ser días sombríos para nuestra alma. Hay veces que Sadakah es más fuerte que Hob, y se queda a nuestro lado, consolándonos por la ausencia de esas tres letras, que en tan poco tiempo se convirtieron en el fundamento de nuestro despertar y que al marcharse nos dejaron solos en medio de la multitud…